La carretera ruge difusa entre los arboles, hace calor, zumba también el ordenador, imperturbable, este es el mundo en que habito esta noche de mediados de septiembre. Los cuadros, los libros me rodean, estuve mirando estilográficas en internet; los espejismos de siempre, las ilusiones que me rodean, se marchitan y mueren ahí junto a mi. Todos duermen ya, yo recorro mi territorio, este pequeño rato que me queda tras la vida, cada noche, cuando me entrego a "mis pequeñas alegrías". "Escogeos dos vicios por que uno es demasiado" decía el bueno de Brech y aquí en el pequeño rincón que me deja el día, escribo y miro estilográficas.