Rabanal del camino. Jueves 2/07/09
Anochece, la casa es tranquila, apartada, la ultima del pueblo camino de Foncebadon, de la cruz de hierro, Manjarin, el Acebo, Riego de Ambros, Molina de Rioseco y Ponferrada. La casa tiene un patio, un corral, con un guindo y rosales, a la sombra del arbol, hermoso como todos los frutales hay un banco de piedra. La puerta entreabierta se puebla de sombras y muros con retales naranjas, sopla el viento sobre los árboles intranquilos que ya no son individuales, si no masas que se mecen orgánicas sobre los montes y bosques lejanos. El paisaje es poderoso y sobrio, los pequeños pueblos de piedra se pierden entre las colinas boscosas y los valles que las cortan. Se mueven las ramas en la noche, los aviones y aparecen ya las estrellas que nos hablan del misterio, de la profundidad de lo desconocido, protegiéndonos con su lumbre, en su remoto fulgor.
Desde que llegamos ayer no hemos parado, Astorga, Ponferrada…..esta tarde estuvimos en la cruz de hierro un hito en el camino, subimos hasta el grueso tronco por el montículo de piedras. Deseos y oraciones recogidos por el tiempo, peregrinos que pasaron y dejaron un poco de ellos. David y Celia disfrutaron mucho, todo es un juego para ellos, tuve que ponerme muy serio y categorico para evitar que David no se llevase una tortuguita de plástico que yacía como ofrenda a los pies de la cruz. Pegada hay una ermita donde la gente pone velas, deja conchas e inserta cucharas y otros objetos entrelazados en las rejas, un culto extraño, una expresión multiforme de los miles de hombres y mujeres que cruzan el collado, a lo lejos el Teleno con su muesca de nieve aun presente.
Rabanal del Camino. Viernes 3/07/09
Las magestuosas nubes se han apoderado del cielo y pasan solemnes sin dejar huella, las grandes tormentas aun siguen en mi alojadas, en sus madrigueras, quiero disolver ese murmullo orgánico, esa vibración constante que me habita, lograr la calma de la rosa que se mece liviana en el jardín.
Miro por la ventana de la cocina las masas de árboles cercanas y me pregunto de donde surge el deseo de representar, el deseo de escribir, dibujar, pintar, ¿acaso no es suficiente vivir?, ¿debemos añadir algo a este paisaje?, ¿queremos poseerlo?, siempre nos asalta la duda y la necesidad, pero también hay momentos de abandono, de libertad, en los que nos refugiamos en lugares fuera de nosotros mismos.
Trataré de respirar profundamente, siguiendo el ritmo de estos valles y montes, que hermosa es la vida en el campo. Abierta la puerta se cuela el romero, la rosa y la grama, los tejados ondulantes y las vigas viejas de madera, los muros de piedra y el cielo tan igual a todos los cielos, tan diferente.
Bueno son las 13:10 comenzare a hacer la comida, Merche y los niños han ido a pasear por el pueblo, por eso escribo tranquilo, les dije que no llegasen tarde. Han estado jugando en el jardín con la piscinita y los difusores, ahora todo es silencio, insectos y piar de pájaros.