Ya se han ido a dormir los niños, estoy rodeado ahora de sus fotos y retratos, silenciosos. La cortina se mueve, hace calor, viene y va sin prisa. Frente a mi tengo un belén que nadie quito. Es agosto, las figuras se muestran con gestos afectados, están rodeadas de objetos fuera de contexto y sin embargo siguen representando su papel, ajenas al cambio de escenario. Muchas veces me descubro como esos equipos que reniegan de su juego para hacer el del adversario, las cosas me llevan y pierdo la calma. Sin embargo ahí siguen las figuras entregadas y piadosas, en pleno agosto, con aspecto de beatitud.
La puerta entreabierta, las luces en la calle, aquí sobre mi una bombilla y unos zapatos en la casa de al lado que siguen ritmos absurdos, como este escrito.
Me voy a dormir.